martes, 28 de abril de 2020

Ella subió en la Quiaca (I)





Subió en la Quiaca, ciudad de cielos azules deslumbrantes y aire tan puro que cuesta respirar. Fue en esa hora en que las sombras comenzaban a alcanzar a los muros de adobe y las primeras luces salían de puertas y ventanas. La vi llegar desde una de esas calles empedradas que se pierden allá lejos y parecen subir hasta el mismo cielo. Llevaba con ella un bolso enorme y una mochila desteñida por lluvias e intemperies, y en esa hora que no es tarde ni es noche vi su rostro cobrizo hermoso todavía, su cuerpo delgado de mujer niña, su cabello oscuro como la noche más oscura trenzado en una sola trenza que llegaba a la cintura. Se sentó a mi lado sin mirarme, con esa lejanía inalcanzable, esa indiferencia que no es indiferencia, esa sobriedad inaccesible que llevan en su rostro y en su cuerpo los hombres y las mujeres de allá arriba. Acomodó el gran bolso entre sus piernas, y después sentada a mi lado pareció fijar su vista allá lejos, al final de una callecita que trepaba, en donde el sol ya se escondía, y una tristeza antigua se desprendía de su cuerpo abandonado. Y siguió mirando hasta que la ciudad se hizo muy chiquita y se perdió de vista. Y cuando la noche llegó y la oscuridad y el frío del altiplano entraron al viejo ómnibus, ella de su bolso gastado sacó una enorme frazada, adornada con llamas y dioses extraños con la que se cubrió. Y era tan grande que también cubrió mis piernas y se disculpó con un gesto y la retiró con timidez. Y yo, sin pensarlo, por la necesidad de una mirada, o una presencia en esa hora triste en que se va la luz, le dije que no me molestaba. Y ella me respondió con una sonrisa sumisa, y durante la noche, vencida por el sueño, muchas veces apoyó su cabeza en mi hombro, y en algún momento vi entre sueños que ella con sus pequeñas manos acomodaba un pedazo de su manta sobre mis piernas.

Texto e ilustración: JuanMa
(Alumno del taller literario para adultos mayores de la Biblioteca Argentina "Doctor Juan Álvarez").  

2 comentarios:

  1. Hermosa historia, muy triste y muy real.
    Gracias por compartirla.
    Susana.

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  2. texto sentido, emoción que llega. Gracias!

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